Los medios abonaron el terreno para el zarpazo del 11 de abril
Hace 16 años la oligarquÃa ejecutó un plan macabro para derrocar al presidente Chávez
Prensa Correo del Orinoco (Manuel Abrizo/ 10.04.18).- El 10 de abril de 2002 la prensa nacional anunciaba la decisión de la CTV de prolongar el paro nacional apoyado por Fedecámaras por 24 horas más. El diario 2001 ese dÃa publicaba un perfil de Pedro Carmona Estanga que lo mostraba como "la figura de hoy" y como "empresario de vieja tradición en Venezuela". Las piezas estaban cuadradas para el zarpazo definitivo que se darÃa el 11 de abril, al dÃa siguiente, con la marcha rumbo al palacio presidencial y que El Nacional, en una edición extraordinaria, titulaba como "La batalla final será en Miraflores".
Aunque Carlos Ortega y Pedro Carmona Estanga aparecÃan públicamente como los convocantes de los "paros cÃvicos" de aquellos dÃas, tras los cuales se ocultaban los oscuros planes golpistas, la urdimbre conspiradora se formaba además por la cúpula de la Iglesia católica, generales traidores, partidos polÃticos de derecha y los medios de comunicación encargados de atizar el conflicto, enturbiar el ambiente con mentiras y manipulaciones e incrementar la campaña de odio contra el presidente Hugo Chávez FrÃas. La embajada norteamericana se movÃa en las sombras.
Carlos Ortega habÃa declarado el 9 de abril que la CTV podÃa anunciar una huelga general "dependiendo del desenvolvimiento de la protesta y de la agresividad del Gobierno". Aclaró que si la postura del Gobierno continuaba los "trabajadores tomarán las calles del paÃs" y que serÃan "más activos". Aseguró que el paro se habÃa cumplido en 80 por ciento.
"Este pueblo ha despertado y reaccionado, aquà no habrá gobierno alguno que intimide y que pueda amedrentar a los venezolanos", expresó.
De Pedro Carmona Estanga se afirmaba en término laudatorios: "Volvió a dar muestras de ese liderazgo al lograr la paralización de los sectores más representativos del sector empresarial, entre ellos la industria y buena parte del comercio. Lo que lleva a afirmar que el éxito del paro de este martes puede atribuÃrsele a la capacidad de convocatoria del presidente del sector empresarial2.
Ni un paso atrás
En el documento "Los papeles del golpe", publicado por la DefensorÃa del Pueblo, y que recoge el papel y comportamiento de la prensa en aquellos dÃas, se señala: "Los medios de comunicación, a lo largo de 2001, desataron una campaña de desprestigio, rumores y desestabilización contra las instituciones del Estado, y de difamación contra el Presidente de la República y altos cargos del Gobierno".
Agrega el documento: "Asà se abonaba el terreno para el golpe militar. Nunca en la historia de Venezuela fue tan manipulada y engañada la opinión pública y de manera persistente y continuada, violada toda la legislación nacional referente a la libertad de expresión y al derecho a la información, incluidos los acuerdos internacionales sobre la materia suscritos por la República".
"Esta campaña", continúa, "las semanas previas al golpe pasó de la distorsión y manipulación informativa a la propaganda abierta". Los medios publicaban manifiestos militares anónimos que llamaban a la subversión y al desconocimiento del gobierno legÃtimo y las instituciones. No les importaba que el anonimato y la propaganda de guerra estuviesen expresamente prohibidos en la Constitución Nacional. Los canales privados de televisión solÃan presentar a supuestos militares encapuchados que leÃan en cámara sus proclamas subversivas; la radio las retransmitÃa y la prensa las destacaba en sus primeras páginas.
El documento de la DefensorÃa detalla: "La mañana del 11 de abril de 2002, cuando la oposición convocó una masiva manifestación que de la ruta autorizada serÃa desviada hacia el Palacio de Miraflores, el diario El Nuevo PaÃs tituló en primera página: "Los militares tienen la palabra". HabÃa terminado la hora del disimulo. Se acabaron las claves. El llamado era cÃnicamente manifiesto. La marcha era cÃvica, pero la palabra no la tendrÃa la sociedad civil, como creÃan los ingenuos marchistas, sino los militares, como lo sabÃan los medios. El Universal sustituyó la noticia principal de primera página por una consigna a ocho columnas: "Ni un paso atrás". Y El Nacional lanzó una edición "extra" -recurso propagandÃstico tan propio de los golpes- con la "predicción": "La batalla decisiva será en Miraflores". Los medios, pues, adivinaban lo que estaba por pasar.
El 10 de abril la dirigencia opositora convocó a una marcha cuya ruta original era Parque del Este y Pdvsa Chuao que luego de acuerdo al plan fue desviada hacia el palacio de Miraflores. En la avenida Baralt con participación de policÃas metropolitanos y francotiradores traÃdos de Centroamérica, se tenÃa montada una emboscada y masacre para luego acusar al presidente Chávez por las muertes. Asà ocurrió mediante la manipulación de imágenes del canal Venevisión.
Al mismo tiempo, el alcalde del municipio Libertador, Freddy Bernal, convocó a los seguidores del presidente Chávez al puente Llaguno mientras que otros lÃderes chavistas llamaban a resguardar el Palacio de Miraflores.
FOTO: CortesÃa