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Nacimiento de Simón Bolívar El Libertador, 1783
Nació en Caracas el 24 de julio de 1783 en el seno de una familia mantuana (la clase social más influyente y poderosa de la colonia). Sus padres fueron Juan Vicente Bolívar y Ponte y María Concepción Palacios y Blanco, ambos murieron cuando Bolívar era aún un niño ese hecho generó que estuviera al cuidado de tutores con quienes tuvo severos enfrentamientos.
En cuanto a su educación tuvo varios maestros como Andrés Bello y el padre Andújar, pero el que tuvo mayor influencia en su vida fue sin lugar a dudas Simón Rodríguez, célebre maestro que se enfrentó a los sectores más conservadores de la sociedad, debido a sus ideas innovadoras en cuanto a la enseñanza.
Bolívar entra en la milicia a temprana edad específicamente en el Batallón de los Valles de Aragua, posteriormente realiza su primer viaje a Europa en 1799. En 1802 se casa con María Teresa del Toro en España, Bolívar la trae a Venezuela, pero ella muere a los 8 meses de matrimonio víctima de una enfermedad tropical.
Este acontecimiento es un duro golpe para Bolívar quien regresa a Europa, donde se reencuentra con Simón Rodríguez realizando el 15 de agosto de 1805 el famoso juramento al Monte Sacro, donde dejó para la historia la célebre frase: Juro por mi honor y juro por mi patria que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen al Imperio Español.
Ese viaje fue clave en la vida de Simón Bolívar por haber servido de base para su formación política, al leer varios filósofos importantes de la época y presenciar la coronación como emperador de Napoleón Bonaparte.
Ya instalado en Venezuela participa en acciones conspirativas como la Conjura de los Mantuanos en 1808, por ello es confinado junto a otros revoltosos a sus fincas de los Valles del Tuy, por esa razón no participa activamente en los sucesos del 19 de abril de 1810. Luego de esos eventos viaja en misión diplomática a Inglaterra para defender la posición de la junta de Caracas en ese país y pedir ayuda para las nuevas autoridades constituidas. El resultado más relevante, de esta misión fue el contacto que realizó con Francisco de Miranda, y su traída de vuelta al país en diciembre de 1810.
Con el regreso de Miranda y Bolívar, se inició una etapa de gran convulsión social, se integran a la famosa Sociedad Patriótica que ejerció presión hasta que el 5 de julio de 1811 se proclamó la independencia.
A partir de ese momento Bolívar tendrá un papel más activo en el ámbito militar siendo designado Coronel Comandante Político Militar de la Plaza de Puerto Cabello, ante la arremetida realista de Domingo de Monteverde, pierde la fortaleza y se desencadenan una serie de sucesos que llevarán a la caída de la Primera República y el encarcelamiento de Miranda al ser entregado por los patriotas, entre los que se encuentran Bolívar que consideraban, que éste había traicionó su causa al haber firmado una capitulación con los españoles.
Bolívar huye y viaja a la Nueva Granada (actual Colombia), donde realiza su histórico Manifiesto de Cartagena.
En Colombia se involucra en la guerra independentista y luego de varios triunfos logra su objetivo de conseguir apoyo para invadir Venezuela, así comienza la histórica Campaña Admirable el 14 de mayo de 1813. Durante el largo trayecto que fue La Campaña Admirable, tres meses, realiza la Proclama de Guerra a Muerte el 15 de junio, llega a Caracas en agosto y en octubre se le confiere el título de Libertador.
El período que se inicia conocido como la Segunda República no será nada fácil, la sublevación de José Tomás Bovés, líder de pardos y negros, contra la república, será un factor fundamental para desencadenar los terribles sucesos del año de 1814.
El 8 de mayo de 1815, ante el triunfo realista, Bolívar debe embarcarse a Jamaica.
Este Bolívar mucho más maduro y seguro de las causas que llevaron el fracaso estrepitoso de las dos repúblicas anteriores, realiza un esfuerzo por incorporar a los sectores excluidos de la sociedad venezolana a la causa independentista.
A partir de este momento su proyecto político será cada vez más continental. Luego de la batalla que sellaría definitivamente la independencia de Nueva Granada (actualmente Colombia), en Boyacá el 7 de agosto de 1819, el Libertador, vuelca todos sus esfuerzos a lograr la definitiva liberación de Venezuela.
Así el 24 de junio de 1821 en la Batalla de Carabobo triunfan las tropas patriotas a su mando con lo cual se logra la independencia de Venezuela, ese mismo día Bolívar escribe al Congreso: Con este triunfo ha nacido la República de Colombia.
Luego de ello vino la Campaña del Sur, donde Bolívar se propone liberar al resto de Sudamérica llevándose consigo un grupo de jóvenes venezolanos como Antonio José de Sucre, Juan José Flores, Bartolomé Salom, Manuel Valdés. Durante esa importante misión vio con sus propios ojos las fuertes contradicciones y rivalidades políticas que existan entre las oligarquías del sur.
Bolívar transciende las fronteras de Venezuela convirtiéndose, luego de su triunfo en Junín el 6 de agosto de 1824, contra el hasta entonces victorioso ejército realista del Perú, en el principal líder de la independencia sudamericana. Bolívar cada vez más, clarifica la necesidad de unificar políticamente el continente, se le hace cada vez más obvio que los países liberados deben unificarse a nivel político y a nivel social; y es por esto que comienza a ser visto como peligroso por las elites gobernantes del continente.
Por esa razón el Congreso de Colombia el 9 de julio de 1824, le prohíbe continuar con la campaña unificadora, instándolo a regresar a Bogotá, por esa razón nombra a Antonio José de Sucre como líder del ejército del sur, quien logra el 9 de diciembre de ese año la victoria en Ayacucho.
Bolívar continúa con su idea de unidad sudamericana, y en 1827 se realiza la reunión del Congreso de Panamá, para conformar una Confederación de países que contrarresten las amenazas de la Santa Alianza, pero nuevamente los intereses de las grandes potencias y de las oligarquías nacionales lo harán fracasar, al no aceptarse su idea original y firmándose acuerdos débiles y que nunca fueron cumplidos.
A partir de allí Bolívar será visto como un estorbo para muchos de sus antiguos aliados y subalternos. En 1828 realiza la convocatoria de la Convención de Ocaña, en donde fracasa en su intento de conciliar las fracciones en disputa. El 25 de septiembre de 1828 sufre un atentado en Bogotá, siendo este la evidencia total de las traiciones a la causa americana.
Renuncia a la presidencia de Colombia ante el Congreso en 1830 al ver con impotencia la destrucción del sueño de unidad americana, el cual había sido pisoteado totalmente por el Movimiento de la Cosiata encabezado por José Antonio Páez en Venezuela, quien declaró la separación esta vez definitivamente, de la Gran Colombia, y declara la prohibición de entrada a Simón Bolívar el Libertador, al país que lo vio nacer y además liberó.
Como último golpe, Bolívar sufre amargamente el asesinato de Sucre en julio de 1830, el cual sin lugar a dudas, tenía como único fin impedir el ascenso al poder del que para ese momento era el sucesor natural de la obra de Bolívar, el Gran Mariscal Antonio José de Sucre. Todo ello lo lleva a su retiro definitivo, sufriendo el destierro y la tristeza de observar el fin de su sueño, el único sueño posible para América Latina, el sueño de nuestra unidad. Muere en Santa Marta Colombia el 17 de diciembre de 1830.
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Batalla Naval del Lago de Maracaibo, 1823
Luego de la victoria obtenida en la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, la guerra continuaba, parte del territorio venezolano como Maracaibo, Coro, Carabobo y el oriente del país se encontraba controlado por los realistas. Resultaba especialmente peligroso el control que los realistas tenían en la Provincia de Maracaibo, debido a los planes de reconquista que la monarquía española tenía no solo sobre el suelo patrio, sino también en las poblaciones de Santa Marta y Cartagena. Por esta razón se llevaron a cabo varias batallas para liberar a la República.
La Provincia de Maracaibo, había sido tomada desde Coro y se pierde el 06 de septiembre de 1822, en la Combate de Salina Rica. Debido a su posición estratégica la cual podía poner en riesgo la campaña de liberación del Perú, se hacía necesario recuperar la provincia. Por esta razón el vicepresidente de la República de Colombia Francisco de Paula Santander envío noticias al Libertador Simón Bolívar sobre la situación de Venezuela. Bolívar pensó por un momento dejar encargado de la campaña del Sur a Antonio José de Sucre y regresar al país para ponerse al frente de las operaciones. No obstante, los triunfos patriotas obtenidos en las Provincias de Mérida, Coro y Trujillo, lo hicieron confiar en sus hombres y continuar la liberación del continente suramericano.
El 17 de julio de 1823 el capitán de navío Ángel Laborde mandó una intimación a rendirse al general José Prudencio Padilla, debido a la superioridad de las embarcaciones realistas, ante la negativa del jefe patriota, comenzaron los enfrentamientos desde el 21 hasta el 24 de julio.
El resultado de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo del 24 de julio de 1823 fue una contundente victoria patriota.
El capitán de navío Ángel Laborde y parte de su tripulación, una vez que se vieron derrotados iniciaron su huida hacia, El Mojan, El Castillo de San Carlos, Curazao y La Habana. El 26 de julio de 1823, José Prudencio Padilla, cuando ya tenía el control absoluto sobre el Lago de Maracaibo y había incomunicado el Castillo de San Carlos, invitó a Laborde a rendirse.
Padilla inició las conversaciones con el General en Jefe del Ejército Español en Costa Firme Francisco Tomás Morales, que capitula el 3 de agosto de 1823, gracias a esta capitulación, Tomás Morales, le entrega a Padilla, el resto de la flota española que quedaba, desocupa la plaza de Maracaibo, la fortaleza de San Carlos y el resto del territorio que se encontrara ocupado por los españoles, los cuales debían ser entregados al jefe sitiador de la zona.
Ahora bien a pesar del triunfo en la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, todavía faltaba por derrotar el último bastión español que se encontraba apostado en el Castillo de Puerto Cabello. Para esta misión fueron encargados de sitiar y tomar la zona los generales: Santiago Mariño, José Francisco Bermúdez y José Antonio Páez, este último toma el Castillo de Puerto Cabello los días 7 y 8 de noviembre de 1823, derrotando a los realistas que capitulan el 10 del mismo. Con esta acción culmina la guerra de Independencia de Venezuela.
Al finalizar la guerra de independencia de Venezuela, Bolívar puede contar con los hombres del ejército Libertador de Colombia, para proseguir la campaña de liberación de Perú la culmina con los triunfos en las batallas de Junín y Ayacucho. Quedando de este modo América del Sur libre del dominio colonial español.
Fuente
Bolívar Documentario de la Libertad. Caracas, Ediciones de la Presidencia de la República, 1983, Tomo 26.
Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Polar, 1997, Tomo III.
Las Fuerzas Armadas de Venezuela en el Siglo XIX. Caracas, Editorial Arte, 1973, Tomo IV.
Machado Guzmán, Gustavo. Historia Gráfica de la Guerra de Independencia. Caracas, Fundación Educativa Valores Patrios, 1998.
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Fundación de Caracas, 1567
En 1565, el gobernador y capitán general de la provincia de Venezuela, Alonso Bernáldez de Quirós (1561-1562; 1564-1566), designa a Diego de Losada, para que realizara el sometimiento de los indígenas Caracas, empresa en la cual ya habían fracasado Francisco Fajardo, Luis Narváez, Juan Rodríguez Suárez, Gutierre de la Peña y el propio gobernador Bernáldez de Quirós.
Diego de Losada, había participado en la toma y fundación de Nueva Segovia de Barquisimeto en 1552, bajo el gobierno de Juan de Villegas, posteriormente fue nombrado alcalde ordinario de la población y favorecido con nueve encomiendas de indígenas. También fue alcalde y regidor de El Tocuyo, tocándole enfrentar durante este tiempo la rebelión acaudillada por el Negro Miguel en Buría en 1533.
En 1567 salió Losada de El Tocuyo con la finalidad de llevar a cabo la conquista del valle de San Francisco, actual valle de Caracas. En Villa Rica (Nirgua) la expedición, se enconmendó a San Sebastián, y se le unieron, entre otros, los hijos del gobernador Francisco Infante, Francisco Maldonado de Almendráis, Francisco Madrid, Gabriel de Ávila, Alonso y Tomé Andrea de Ledesma, Sebastián Díaz de Alfaro, Damián del Barrio, Pedro Alonso Galeas, Diego de Paradas, Juan de Gámez, Julián de Mendoza, Pedro García Camacho y Juan Serrano, todos militares experimentados.
El 3 de abril llegó al valle de San Francisco, en donde fijó su campamento y fundó la ciudad de Santiago de León de Caracas, hecho que probablemente ocurrió el 25 de julio de 1567. Meses después, aproximadamente en septiembre de ese año, funda igualmente, en el litoral, al pueblo de Nuestra Señora de Caraballeda, cuyo nombre es un tributo a su pueblo natal, donde existía la devoción a la virgen de Carballeda o Caraballeda.
Entendemos que esta narración, parte de la historia oficial que fija el día y el año de la fundación de Santiago de León de Caracas el 25 de julio de 1567. Sin embargo, es fundamental acotar que existen discrepancias históricas, sobre la fecha exacta de la fundación de la ciudad.
En 1967, se celebraron los 400 años de la fundación de la ciudad, para dichas celebraciones, se realizaron múltiples ponencias y foros en donde se discutió la fecha exacta de la fundación. Algunos historiadores planteaban como año de fundación 1566, mientras que otros planteaban el año de 1568, sin embargo, la mayoría de los investigadores aceptaron que la fundación de Caracas, fue decretada el 25 de julio e 1567 por Diego de Losada.
La documentación empleada para estas afirmaciones, no se puede dar como fiable, puesto que los datos reflejados, tanto históricos como municipales, se realizaron muchos años después del supuesto acto fundador, lo cual acarrea, lógicamente, posibles errores, vaguedades e imprecisiones. Esto no nos permite afirmar que la fecha legítima de la fundación de la ciudad de Caracas sea el 25 de julio de 1567.
Hay un dato curioso sobre la fecha oficial de la fundación de Caracas, y es que dicha fecha coincide con el día de las fiestas a Santiago, quien es el santo patrono de España. Otro dato curioso es el grito de guerra de Losada, el cual era: Santiago y cierra España. Esto ha hecho suponer a algunos historiadores, que se ha fijado el 25 de julio de 1567, como el día de la fundación de la ciudad en honor a al santo patrono de España.
Lo que se ha logrado establecer, es que Diego de Losada, colonizó el valle de la ciudad de Caracas tras una sangrienta guerra contra los valientes caciques que bajo el mando de Guaicaipuro, lucharon por defender su tierra, su cultura, sus creencias, su vida. Lo que podemos afirmar hoy en día todos lo caraqueños, es que Diego de Losada inició el camino al aniquilamiento de la población indígena del valle de Caracas, aniquilamiento que borró cualquier vestigio de la cultura de los indígenas del valle.
Actualmente no podemos hacer otra cosa, que recuperar la memoria de aquellos que lucharon contra la invasión española, debemos recuperar la memoria de aquellos que resistieron por más de veinte años la ocupación por parte de un ejército despiadado. En esta fecha debemos celebrar la resistencia del pueblo caracas, debemos celebrar la lucha de nuestros caciques, debemos mencionarlos y grabar sus nombres y sus hazañas en nuestra memoria, en nuestra historia, recordemos entonces a Guicaipuro, Tamanaco, Terepaima, Yoraco, Urimare, Paramaconi, Tiuna, Pariata, Catia y Baruta.
Fuente
Durand González, Guillermo. Apuntes sobre la fundación de Santiago de León de Caracas y la batalla de Maracapana. Caracas, Fondo Editorial Fundarte, 2006.
Acosta Beltran, Luis. El pensamiento revolucionario del cacique Guaicaipuro. Santiago de Cuba, Instituto Cubano de Amistad con los pueblos, 2002.
Ganteaume, Juan. La jornada de Caracas 1567 – 1568. Caracas, El perro y la rana, 2006.
Biord Castillo, Horacio. Raíces históricas de una presencia indígena – El desafío de la historia. Caracas, Macpecri.
Oviedo y Baños. Historia de la conquista de la provincia de Venezuela. Caracas, Fundación CADAFE, 1982, Tomos I y II.
Fuente 6
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Batalla de Pantano de Vargas 1819
El 25 de julio de 1819, tras culminar el paso de Los Andes entre Venezuela y Colombia, se realizó un enfrentamiento armado entre el ejército realista, comandado por José María Barreiro e integrado por 3.800 hombres, y el ejército patriota, dirigido por Simón Bolívar formado por 2.600 hombres, el cual a parte de tener menos hombres poseía pocos armamentos. El lugar de esta batalla fue el Pantano de Vargas, región ubicada cerca de Paipa, actual departamento de Boyacá, Colombia.
El combate se inició a las 11 de la mañana. El general Simón Bolívar inicia el combate indicando a las tropas de caballería que debían quedarse en la retaguardia, pues estarían reservadas para más adelante. Luego, empezó a enviar al resto del ejército en olas sucesivas, intentando ganar terreno. La idea del Libertador consistía en incitar a Barreiro a enviar sus reservas a la batalla con cada retroceso de sus tropas.
Luego de dos horas de combate, las tropas realistas obligaron a la izquierda patriota, que estaba bajo el mando de Santander, a que cargara con bayonetas para así retroceder continuamente, pero Bolívar ordenó una contraofensiva que hizo recuperar el terreno. Barreiro envió entonces el resto del ejército español para repeler a los patriotas, y es precisamente en ese momento cuando el General Barreiro grita "Ya ni Dios me quita la victoria", los patriotas retrocedieron totalmente desorientados, con lo que la victoria española se vio prácticamente asegurada. En ese momento el Libertador envió al combate a la legión británica, bajo el mando de James Rooke, que cargó contra los enemigos. Este movimiento detuvo el avance de las tropas españolas, sin embargo continuaron la lucha ferozmente.
A las seis de la tarde, cuando la derrota patriota era inminente, Bolívar decidió enviar a las últimas reservas de su ejército, conformada por lanceros llaneros al mando del Coronel Juan José Rondón. Fue entonces cuando Bolívar gritó la histórica frase: “Coronel, ¡Salve usted la patria!”, a lo que el coronel contestó: “Es que Rondón no ha peleado todavía”. Cargó entonces el lancero contra las filas enemigas, seguido de sus hombres. Los españoles, completamente desordenados en ese momento, no pudieron resistir la carga de los lanceros.
De esa forma se dio por terminada la batalla de Pantano de Vargas, que culminó con la victoria patriota, y que dejó como resultado 350 bajas en el ejército patriota, y 500 en el realista. Esta victoria sumada al brillante movimiento estratégico del Libertador, denominado la Contramarcha de Paipa, daría la base que definiría el combate que ocurriría 12 días después, el 7 de agosto de 1819, en la batalla del Puente de Boyacá.
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Fundación de Coro, 1527
Es la capital del estado Falcón y del municipio Miranda, se ubica en el occidente de Venezuela, al sur de la península de Paraguaná en una llanura costera bordeada por los Medanos de Coro al norte, y por la Sierra de Coro al sur, a pocos kilómetros del puerto de la Vela de Coro en el mar Caribe. Está conformada por los núcleos urbanos de los municipios San Antonio, San Gabriel y Santa Ana.
Originalmente Coro fue fundada con el nombre de Santa Ana de Coro el 26 de julio de 1527 por Juan de Ampíes, quien pactó respetar la autoridad del cacique Manaure, jefe de los indios Caquetios, finalmente irrespetando tal pacto en 1529 con la llegada del Gobernador y Capitán General Ambrosio Alfínger, representante de los Welser, comerciantes de la casa bancaria de Augsburgo, que en nombre de la Corona española explorarían, fundarían ciudades y explotarían los recursos naturales en ese territorio.
La ciudad de Coro será en sus primeros tiempos el puesto de avanzada de los españoles durante la conquista y colonización en el occidente y centro de Venezuela. Desde allí partirían las expediciones exploradoras y fundadoras de nuevos pueblos. Fue el primer asentamiento que mas perduró en Tierra Firme y es una de las que mas cuenta con documentación histórica en Venezuela.
El 27 de marzo de 1528 Coro es erigida como gobernación de la Provincia de Venezuela, y fue encomendada por el rey Carlos V a los Welser. La población para esta época era muy escasa, debido a esto en 1577 el gobernador Juan de Pimentel resolvió abandonar Coro y establecerse en la nueva ciudad de Santiago de León de Caracas. Esta ciudad fue la capital de Venezuela hasta 1602, pero de hecho la autoridad efectiva se ejercía desde la nueva capital, Caracas.
A pesar de ser gobernada desde Caracas, contar con escasa población y ser objeto de frecuentes ataques por parte de piratas, Coro logró convertirse en una prospera ciudad, gracias al incremento de la economía agropecuaria de los espacios de tierra adentro que fueron surgiendo, así como a las actividades comerciales, en buena parte ilegales, que se practicaban con las Antillas, especialmente con las islas de Curazao, Aruba y Bonaire.
Durante la Guerra de Independencia Coro fue base de del ejercito realista y es por esto que mediante una real cédula del 19 de diciembre del año 1815 se ordenó organizarla como provincia de Coro. Luego en 1821 y, una vez que se consolida la independencia, pasó a forma parte del departamento de Maracaibo. Por la Constitución de 1830, dicha provincia adquiere personalidad y la ciudad de Coro es su capital.
El 20 de febrero de 1859 se inició en Coro la Guerra Federal. Al terminar la guerra se instituyó el estado de Coro persistiendo así hasta que, con la Constitución del año de 1874, pasó a denominarse estado Falcón con la capital en Coro. Entre 1881 y 1890, se unió al estado Zulia, conformando un solo estado hasta que de nuevo, en 1899, fue denominado estado de Coro y, desde 1901, manteniendo el nombre de estado Falcón.
Fuentes
Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Polar, 1997, 2ª edición, Tomo I.
Fuente 2
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La Junta Suprema de Caracas emite un edicto de seguridad pública, 1810
Mediante este edicto, La Suprema Junta de Caracas persigue tomar medidas más fuertes -entre ellas la pena de muerte- contra todos aquellos que atenten en contra de la paz de la República, de acuerdo a las sanciones establecidas en la legislación española vigente. Por esta razón alegaban los miembros de la Junta que se hacía necesario elaborar una constitución en la cual quedaran bien establecidos los derechos y deberes de cada ciudadano. A continuación se hace una transcripción de parte de este documento que fue dado a conocer el 26 de julio de 1810 y publicado en la Gaceta de Caracas el 3 de agosto de ese mismo año.
Edicto publicado en la Gaceta de Caracas
La conducta suave y moderada de esta Suprema Junta no ha hecho hasta ahora otra cosa que dar pruebas incontestables de sus intenciones benéficas, de su propensión a dejar satisfechos a los que, habiendo gemido bajo el yugo de un gobierno depresivo por la arbitrariedad de sus agentes, aspiraban al premio de sus servicios, y de conciliar por las vías de la dulzura, la paz, la unión, y la tranquilidad permanente que debía reinar entre todos los habitadores de la capital y demás pueblos de la provincia. Ha manifestado igualmente cuán deseosos están todos sus individuos de que una constitución sólida, según el plan manifestado al público, no deje nada que inventar a la calumnia y a la mala fe de algunos mal intencionados que deprimen la conducta de los que, con una mano benéfica, pretenden salvarlos del naufragio político a que están expuestos todos los pueblos del continente de América, si no toman las medidas precautelativas que ha abrazado la mayor parte de Venezuela. Sin embargo, se deprimen altamente por los enemigos del público bien a los individuos depositarios de la suprema autoridad; se interpretan siniestramente las controversias de estos mismos individuos necesarias al mejor acierto de sus providencias; se atribuye a debilidad lo que es sólo efecto de dulzura y bondad se suscitan ideas contrarias al sistema adoptado; no falta aún quien pretenda que se quebranten las leyes fundamentales de la Corona que prohiben sea reconocido otro monarca que el señor don Fernando VII, y por su actual cautiverio, las juntas o gobiernos interinos que sean erigidos por el voto espontáneo y libre de los respectivos pueblos de uno y otro hemisferio; se siembra la discordia por medio de las más negras imposturas, de un modo semejante al que practican los emisarios de Napoleón para favorecer sus designios con las facciones y partidos; y últimamente se conspira contra la causa pública. Si hasta ahora el Supremo Gobierno lo ha sido solamente de gracias y recompensas a los que ha considerado dignos de ellas, desde ahora el malvado va a sentir todo el peso de la justicia, y la energía de sus providencias a conseguir la seguridad y felicidad pública (…)
Todo individuo que vertiere expresiones contrarias al orden, sediciosas, y que sea convencido de complot o intriga contra el sistema actual, será castigado de muerte conforme a la legislación española, y toda expresión que propenda a sembrar división y desconfianza entre individuos que deberían mirarse como hermanos, será castigado con la mayor severidad y a discreción de la Suprema Junta, acomodándose siempre a las leyes del Reino cuya obediencia ha jurado.
Caracas, 26 de julio de 1810.
Fuente
Bolívar Documentario de la Libertad. Caracas, Ediciones de la Presidencia de la República, 1983, Tomo 2, pp. 250-251.
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Asalto al Cuartel Moncada, 1953
Un grupo de jóvenes revolucionarios dirigidos por Fidel Castro, llevaron a cabo una operación militar el 26 de julio de 1953, tomando por asalto el Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba y el cuartel “Carlos Manuel de Céspedes” en Bayamo (actual provincia de Granma). Esta acción fue el inicio de la lucha revolucionaria que cristalizó la liberación de Cuba en enero de 1959.
La noche del 25 de julio, el comandante Fidel se reunió en Bayamo con sus compañeros para precisar los últimos detalles del asalto: la vestimenta militar que usarían para irrumpir en el cuartel y la acción para neutralizar los soldados que allí se encontraban. Sin embargo, por causas no previstas, se vieron obligados a adelantar el ataque, siendo así frustrado el factor sorpresa cuando una patrulla de recorrido exterior advirtió la presencia de los combatientes generándose un fuerte combate en el que las tropas batistianas dominaban en cantidad de hombres, armas, calibre y posición.
El objetivo de este asalto fue el de derrocar al dictador Fulgencio Batista, quien un año antes había tomado el poder político y militar del país a través de un golpe de Estado perpetrado el 10 de marzo de 1952, contando con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos. Mediante este golpe militar, el dictador Batista asumió por segunda vez la Presidencia de la República durante el período 1952-1959; el primer gobierno fue entre 1940 y 1944.
A partir de entonces, la población antillana transitó por una crisis político/social generalizada. Los esfuerzos no produjeron resultados favorables por los factores que restaron contundencia a la acción, murieron decenas de combatientes, otros fueron perseguidos y encarcelados, como es el caso del comandante Fidel, su hermano Raúl y Juan Almeida.
Fidel fue condenado a dos años de prisión, aunque poco después fue liberado por la fuerte presión popular, exiliándose en México en 1955, desde donde organizó otra sublevación armada conocida como la expedición o desembarco del Granma, ocurrida el 2 de diciembre de 1956. Su constancia, convicción y claridad política e ideológica, motivaron al comandante Fidel a conformar el “Movimiento 26 de Julio”, el cual sintetizaba y reafirmaba la continuidad de la lucha que se inició en 1953. Luego del desembarco del Granma, los combatientes siguieron la lucha armada en la Sierra Maestra hasta conseguir el triunfo revolucionario el 1 de enero de 1959.
La fallida acción de aquél momento se transformó en el farol que iluminó el camino del programa revolucionario de liberación nacional que conduciría a Cuba a la construcción progresiva de un Estado socialista. De esta experiencia se puede traducir, política y militarmente, que no todo revés táctico representa directamente una derrota.
Después del triunfo de la revolución cubana, el Cuartel Moncada fue transformado en un centro educativo llamado actualmente “Ciudad Escolar 26 de Julio”. Este hecho representó un acto pedagógico de trascendencia, poco visto en el continente y el mundo, inspirado en una visión transformadora y liberadora de la sociedad.
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Fuente 1
Fuente 2
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Fallece Horacio Estévez, 1996
Nació en Yaritagua, estado Yaracuy, el 6 de julio de 1940, y falleció en Caracas el 26 de julio de 1996.
Cuando aún no había cumplido los 10 años de edad, quedó huérfano de padre, viéndose su madre en la necesidad de trasladarse a Caracas en busca de mejores condiciones de vida. En la capital venezolana Horacio culmina sus estudios primarios en la Escuela Muñoz Tébar e inicia el bachillerato en el liceo Aplicación, donde destaca como atleta. Es, precisamente durante una competencia de pista y campo, celebrada en las instalaciones de dicho liceo donde lo descubre el reconocido entrenador nacional de origen húngaro Ladislao Lazar, quien lo invita a practicar en las pistas del Estadio Nacional de El Paraíso. Corría entonces el año 1957.
Poco tiempo después, Horacio combinaba sus estudios universitarios en el Pedagógico con el atletismo, disciplina ésta en la que brillaba como veloz corredor. En 1962, formó parte del equipo de atletismo criollo que estremeció el mundo deportivo al conquistar el segundo iberoamericano de Atletismo celebrado en Madrid.
Al año siguiente, en 1963, Estévez conquistó una medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Sao Paulo y, al año siguiente, el 15 de agosto de 1964, en el Estadio Nacional, mismo escenario donde se inició como atleta de pista y campo, pulverizó la marca nacional de los 100 metros en sus primera prueba clasificatoria del XVI Nacional de Atletismo. Horas más tarde, su nombre recorrería el mundo. A las 4 y 35 minutos se dio la partida de la gran final de los 100 metros planos y justo 10 segundos después, Horacio cruzó la meta para igualar la marca mundial de la especialidad, convirtiéndose desde entonces en una de las glorias del deporte venezolano y en apenas el tercer hombre que en la historia del atletismo lograba parar los cronómetros en diez segundos exactos, después del alemán Armin Hari (21 de junio de 1960) y el canadiense Harry Jerome (15 de julio de 1960).
Su nombre continuó figurando durante algunos años más en eventos nacionales e internacionales. Graduado de profesor de Educación Física en el Pedagógico, realizó una maestría en ciencias del deporte, con especialización en Planificación y Nutrición.
En 1997 fue exaltado al “Salón de la Fama” del Deporte Venezolano.
Fuente
Figuras de Venezuela. Diccionario Biográfico. Madrid (España), Editorial Globe, C.A., 2009, pp. 251-252.
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Fallece Felipe Batista, 1849
Nació en puertos de Altagracia, estado Zulia, el 7 de enero de 1780 y falleció en Curazao el 27 de julio de 1849.
Radicado en Maracaibo desde muy joven, realizó en esa ciudad un curso de náutica bajo la dirección del maestro José Ignacio Baralt; una vez hubo concluidos sus estudios, viajó como capitán de un buque mercante por México, Cuba y Puerto Rico. En 1811 Baptista era segundo piloto de la Armada, en el Apostadero de La Habana.
En 1821, cuando Maracaibo declaró su incorporación a la República, se trasladó a esa población y, junto con otros patriotas, participó en la redición de Cartagena de Indias el 10 de octubre de ese año.
En la batalla naval del Lago, el 24 de julio de 1823, Baptista se distinguió por su actuación en la redición de la goleta española Liberal, participó luego en las negociaciones con los españoles para la entrega por éstos de la plaza de Maracaibo y se le encomendó la misión de conducir a Cuba a todas los vencidos que quisieran salir de la plaza rendida; meses después intervino en el bloqueo de Puerta Cabello, única ciudad que aún permanecía en poder de los españoles, que fue recuperada por los republicanos el 8 de noviembre de 1823.
Continuó sus servicios en la Armada hasta que, en 1848, por haber apoyado al general José Antonio Páez contra el presidente José Tadeo Monagas, fue apresado y luego desterrado a Curazao.
Fuente
Figuras de Venezuela. Diccionario Biográfico. Madrid (España), Editorial Globe, C.A., 2009, p. 81.
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Alejandro Carrasquel, 1912
Fue el primer venezolano que jugó en el béisbol de Grandes Ligas. Nació en Caracas el 27 de julio de 1912 y falleció en la misma ciudad el 19 de agosto de 1969.
Se le conocía popularmente como “El Patón” por el gran tamaño que tenían sus pies.
Carrasquel se inició en menor a muy corta edad. En 1929 jugó para Los Robles, club de gran figuración en el béisbol caraqueño. Más tarde en 1931, firmó contrato para jugar con el equipo Royal Criollos en la primera categoría. Posteriormente vistió el uniforme de diversos equipos de béisbol profesional en Venezuela, México y Cuba. En este último país logró en 1938 una extraordinaria actuación, por lo que fue electo como el pelotero “Más valioso” de una temporada. Al año siguiente fue contratado por los Senadores de Washington, novena de las Grandes Ligas, convirtiéndose en el primer venezolano que jugaba en las mayores.
Durante su fructífera permanencia en la gran carpa. “El Patón” lanzó 861 innings en los 258 juegos en que participó, triunfó 50 veces, con 4 blanqueos y su único cuadrangular en las mayores lo convirtió en nuestro primer jonronero. En 1946 cuando se inició la pelota profesional en Venezuela. Carrasquel se erigió en el primer pitcher que ganó un juego, cuando el 12 de enero dejó en 6 hits al Venezuela y el Magallanes triunfó 5- 2.
Al retirarse como pelotero activo, se dedicó a dirigir equipos profesionales y aficionados. Es miembro del “Salón de la Fama” del Deporte Venezolano desde 1971 y del “Salón de la Fama” del Béisbol Venezolano desde 2003.
Fuente
Figuras de Venezuela. Diccionario Biográfico. Madrid (España), Editorial Globe, C.A., 2009, p. 163.
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Fallece Luis Emiro Arrieta, 1965
El 27 de julio de 1965, murió en un calabozo de la llamada Cárcel Modelo de Caracas, Luis Emiro Arrieta, veterano dirigente obrero petrolero y relevante figura del Partido Comunista de Venezuela.
Participó desde joven en el movimiento sindical de los trabajadores petroleros, destacándose por su espíritu combativo y firmeza en la defensa de los intereses de la clase obrera. Militante comunista, fue electo miembro del Secretariado Nacional del PCV, que integró al lado de Juan Bautista Fuenmayor y Gustavo Machado, electo por el Congreso de Unidad de los Comunistas.
Participó activamente en la resistencia clandestina contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y nuevamente en la lucha contra los gobiernos del pacto de Punto Fijo. Detenido en 1965, fue acusado de rebelión militar y murió preso en la Cárcel “Modelo” de Caracas.
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Nace José Manuel Siso Martínez, 1918
El insigne intelectual venezolano, nació el 28 de julio de 1918 en Upata, estado Bolívar, región donde transcurrió su infancia, cursó estudios de primaria y comenzó la secundaria, la que finalizó en los liceos Andrés Bello y Fermín Toro de Caracas.
Siso Martínez es reconocido por su desempeño en diversos campos de la sociedad, siendo un notable pensador en las disciplinas jurídica, educativa, literaria, periodística y política. Se formó a nivel superior en el Instituto Pedagógico Nacional y en la Universidad Central de Venezuela, instituciones de donde egresó como profesor de Ciencias Sociales y Doctor en Ciencias Políticas y Sociales en 1943.
En el campo educativo se desempeñó como Director de Cultura y Educación Secundaria, Superior y Especial del Ministerio de Educación entre los años 1946 y 1948; prestó sus servicios en el Instituto Pedagógico de Caracas, en la Universidad Central de Venezuela y en colegios y liceos de Caracas entre los años 1947 y 1951. Fue director de la escuela de Historia de la UCV entre 1959 y 1964. Cumplió con la responsabilidad de dirigir el Ministerio de Educación desde 1964 hasta 1969, mientras ejercía como Senador de la República. Sus labores como periodista las desarrolló colaborando en la mayoría de las revistas y periódicos del país con artículos de interpretación literaria, crítica, reflexión y opinión en el tema educativo.
Durante el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez, tuvo que exiliarse en México, país donde continuó ejerciendo la docencia y fundó la editorial Yokoima, junto con Humberto Bártoli, desde donde publicó sus textos.
En el campo político comenzó su militancia cuando se incorporó en 1941 al partido Acción Democrática, organización en la que conoció otros educadores como Luis Manuel Peñalver, Reinaldo Leandro Mora y Ruth Lerner de Almea y otros. Fue designado como Secretario General de Educación de la tolda blanca, miembro del Comité Ejecutivo Nacional y del Tribunal Disciplinario. En 1946 fue electo representante, por su estado natal, a la Asamblea Nacional Constituyente y, un año después, al Congreso Nacional. Entre 1959 y 1969 fue Senador por su región, cargo que desempeñó hasta pocos años antes de morir.
José Manuel Siso Martínez, murió en Houston, Estados Unidos, el 12 de mayo de 1971. En reconocimiento a su obra, el Instituto Pedagógico de Miranda lleva su nombre.
Fuente
Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Polar, 1997, 2ª edición, Tomo 3.
Figuras de Venezuela. Diccionario Biográfico. Madrid (España), Editorial Globe, C.A., 2009, pp. 687-688.
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Fallecimiento de Antonio Guzmán Blanco, 1899
El 28 de julio de 1899 murió en París, Francia, Antonio Guzmán Blanco, Presidente de Venezuela en tres oportunidades (1870-1877, 1879-1884 y 1886-1887). Nació en Caracas 20 de febrero de 1820.
Dominó la escena política venezolana durante casi dos décadas, gobernando de manera directa, y también indirectamente el país: modernizó las finanzas públicas a pesar de los hechos de corrupción, se enfrentó al clero de la Iglesia católica, promulgó la Ley del Divorcio Absoluto y la Ley de la Enseñanza gratuita y obligatoria adelantándose a las naciones más avanzadas de Europa.
Vivió los últimos años de su vida en París, dedicado a escribir sus memorias que nunca fueron publicadas. Un siglo después de su muerte, el 8 de agosto de 1999, sus restos mortales fueron trasladados a su patria y enterrados en el Panteón Nacional.
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Estallido de la primera Guerra Mundial, 1914
El 28 de julio de 1914 se inició la Primera Guerra Mundial, el primer conflicto global del siglo XX, y uno de los más sangrientos de la centuria.
Se desarrolló en Europa entre 1914 y 1918, y la causa inmediata que provocó su estallido fue el asesinato, un mes antes, del archiduque de Austria-Hungría Francisco Fernando, en Sarajevo. Al cabo de un mes comenzó el conflicto bélico entre el Imperio Austro-Húngaro y Serbia, al que fueron añadiéndose más países hasta llegar a convertirse en un conflicto de orden mundial.
Las principales consecuencias esta guerra fueron la desaparición de las viejas y poderosas dinastías europeas, el establecimiento de Estados Unidos como potencia mundial y el fallecimiento de casi diez millones de civiles.
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Fallece Arturo Michelena, 1898
Arturo Michelena, destacado pintor venezolano, nació en Valencia, estado Carabobo, el 16 de junio de 1863.
Hijo de Juan Antonio Michelena- quien también fue un buen pintor, y su principal maestro en la infancia- y de Socorro Castillo, hija de Pedro Castillo, retratista y autor de los murales de la casa de José Antonio Páez, en Valencia.
En 1874, teniendo solo 11 años de edad, Michelena realizó los dibujos que ilustraban la edición neoyorquina del libro Costumbres Venezolanas, de Francisco de Sales, quien se convirtió en su protector y lo presentó en el círculo de amigos de Antonio Guzmán Blanco, con la intención de facilitarle una pensión de estudios.
1879 y 1882 fue un período de aprendizaje para el joven pintor, quien, junto a su padre, abrió una Academia de Arte en Valencia con el fin de satisfacer encargos de retratos y otros tipos de pinturas. Esta etapa constituyó la base del entrenamiento con el que se capacitó Michelena y que le llevaron a presentarse con éxito al Salón del Centenario, celebrado en Caracas, al que envió su primer lienzo titulado La entrega de la bandera al batallón sin nombre (1883), con el que ganó el segundo premio.
En 1885, tras la promesa de una beca que no le fue otorgada, partió hacia París en compañía de Martín Tovar y Tovar, con el fin de ingresar en la Academia “Julián”. Allí enseñaba Jean Paul Laurens, famoso decorador que también jugó un papel importante en la formación de Arturo Michelena como pintor. Por recomendaciones de Laurens, Michelena se preparó y envió al Salón de 1887 el lienzo El niño enfermo, ganando la Medalla de Segunda Clase y el diploma Hors Concours, máxima distinción del salón a un artista extranjero.
Posteriormente, retornó a París para iniciar el tercer período de su carrera, definida por la elocuencia narrativa unida a la destreza en el dibujo y en el uso del color, donde aparecen ciertos rasgos impresionistas. Sus mejores obras de este período son: Pentesilea (1891) y La vara rota (1892).
Al enfermar de tuberculosis regresa a Venezuela, donde es reconocido como el retratista de moda y pintor oficial. Su salud empeora y no logra dedicar todo su talento a obras como Miranda en la Carraca, Berruecos, y La Última Cena, que quedan inconclusas.
Murió el 29 de julio de 1898 en Caracas. Sus restos descansan en el Panteón Nacional desde el 29 de julio de 1948.
Fuente
Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Polar, 1997, 2ª edición, Tomo III, pp. 155-156.
Figuras de Venezuela. Diccionario Biográfico. Madrid (España), Editorial Globe, C.A., 2009, pp. 457-458.
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La Noche de los Bastones Largos, Argentina, 1966
El 28 de junio de 1966 el Teniente General Juan Carlos Onganía le dio un golpe estado a Arturo Humberto Illia, quien para ese momento era el presidente de Argentina. Esta acción militar de facto fue el inicio de la dictadura de Onganía, que se autodenominó “Revolución Argentina”, que fue rechazada por muchos sectores de la sociedad de esa nación, así, los estudiantes universitarios decidieron organizar diversas protestas que se fueron fortaleciendo con el transcurrir de los días, hasta que, el 29 de julio de 1966, se produjo una gran manifestación en la Universidad de Buenos Aires que provocó que el Consejo Superior se pronunciara a favor de los manifestantes, por lo que las fuerzas policiales descargaran una feroz paliza con sus “bastones largos” y ejecutaran simulacros de fusilamientos a estudiantes, docentes y autoridades.
La policía tenía órdenes del jefe de la SIDE, el general Eduardo Señorans, de reprimir duramente.
Fueron detenidas 400 personas y destruidos laboratorios y bibliotecas universitarias. Como resultado de esta política represiva, cientos de científicos e investigadores se exiliaron, lo que constituyó una significativa "fuga de cerebros". Este ataque a la Universidad de Buenos Aires derivó en la decadencia posterior de esta institución.
A partir de este acontecimiento, que más tarde se denominó como “Noche de los Bastones Largos” comenzó un período triste y oscuro para las universidades y las ciencias en Argentina, así como una feroz represión a toda forma de pensamiento que fuera interpretada como subversiva.
Fuentes:
Fuente 1
Fuente 2
Fuente 3
Fuente 4
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Terremoto de Caracas, 1967
A las 8:02 de la noche del sábado 29 de julio de 1967, la capital venezolana sufrió un terremoto que duró 35 segundos. El movimiento telúrico, que se sintió además en el Litoral Central, los Valles del Tuy y Guarenas, dejó un saldo trágico de 236 muertos, dos mil heridos y daños materiales por 450 millones de bolívares.
El movimiento tuvo como su epicentro la llamada zona sísmica exterior norte de Caracas que se extiende por más de 20 kilómetros entre las poblaciones de Arrecifes y Naiguatá, y su intensidad se calculó en 6,5 grados en la escala de Richter. El fenómeno telúrico afectó mayormente a las zonas de Altamira, Los Palos Grandes y el Litoral Central. En Altamira se derrumbó el edificio “Neverí” y en Los Palos Grandes los edificios “San José” y “Mijagual”.
Las esferas del reloj que miran al oeste de la torre de la Catedral de Caracas se rompieron y sus agujas se detuvieron a las 8:02 minutos de la noche del sábado 29 de julio de 1967, reflejando en su tétrico tiempo detenido la violencia del movimiento sísmico que también fue conocido como el Terremoto Cuatricentenario, porque la ciudad andaba en los festejos de sus primeros cuatro siglos de existencia, cumplidos cuatro días antes, el 25 de julio. La intensidad del terremoto también rompió los equipos de percepción de movimientos telúricos del Observatorio Cagigal.
Fuente
Betancourt Ruiz, Armando. Terremotos y temblores. Caracas, Monte Ávila, 1972.
Schael, Guillermo José. El terremoto cuatricentenario. Caracas, Gráficas Armitano, 1972.
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López Sisco asesina luchadores antidictatoriales en rescate de avión venezolano retenido en Curazao, 1984
El 29 de julio de 1984, una operación comando dirigida por el comisario Henry López Sisco recuperó el control del DC-9-50, identificado con las siglas YV-21C, perteneciente a la línea Aeropostal Venezolana, que había sido secuestrado poco después de haber despegado desde Maiquetía con destino a Curazao el día 27.
El vuelo 252 de Aeropostal partió con el capitán Arturo Reina como piloto, y el capitán Manuel Antonio Hernández como copiloto. Llevaba 82 pasajeros y fue secuestrado por el Dominique Hilertant, patriota haitiano que vivía exiliado en Venezuela dedicado a la lucha contra la dictadura de la familia Duvalier que tiranizaban Haití desde 1957, y un ciudadano dominicano identificado como Félix Segundo Castillo, colaborador del anterior.
El objeto de la operación era presionar al gobierno venezolano para respaldar con hechos tangibles su discurso de repudio a la dictadura haitiana, concretamente el suministro de armas y el entrenamiento de combatientes para derrocar a Jean-Claude Duvalier, quien en 1971 había heredado la presidencia vitalicia de su padre François Duvalier. La aeronave fue desviada originalmente hacia Trinidad desde donde, luego de abastecerse de combustible, viajó hacia Aruba y después a Curazao.
La reacción de gobierno de Jaime Lusinchi no se hizo esperar. Después de identificar a los secuestradores y conocer sus demandas, ordenó el traslado a Curazao de un comando de la DISIP al mando del célebre represor Henry López Sisco, que en una acción relámpago recuperó el control de la nave en la pista del aeropuerto internacional de Curazao, sin víctimas entre la tripulación y los pasajeros, y resultando muertos Dominique Hilertant y Félix Segundo Castillo.
Fuente
Solano, Fabio. “El Último Gran Secuestro”. En El Carabobeño, Valencia, 26 de julio de 2009.
Fuente 2
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Nace Morella Muñoz, 1935
Destacada cantante venezolana que nació en Caracas el 29 de julio de 1935 y falleció en la misma ciudad el 15 de julio de 1995.
Integrante desde 1946 de la coral del liceo Andrés Bello, cantó luego en el Orfeón Universitario de la UCV. Tras egresar en 1957 de la Escuela Superior de Música de Caracas, donde tuvo por maestros a Inocente Carreño y Vicente Emilio Sojo, participó en el curso de verano del Berkshire Music Center en Tanglewood.
Estudió interpretación de cámara en la Academia Santa Cecilia de Roma en 1958, y luego en la Academia Superior de Música y Arte de Viena. En 1961, después de ganar el Premio Primavera de Praga, se incorporó en Caracas al Quinteto Contrapunto, con el que grabó un primer disco, de una serie de cinco, en 1962.
Además de incontables presentaciones en todo el país, participó en varias giras por Europa y América, en las que cantó con la Orquesta de Cámara de la Universidad Central de Venezuela, la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la Orquesta Nacional Juvenil Simón Bolívar, con las que fue solista en obras como el Réquiem de Mozart, El Mesías de Händel, el Gloria de Vivaldi y la Novena sinfonía de Beethoven.
Luego de que en 1982 se editara una antología de 12 discos, acompañada del libro La invención del canto (escrito por Carlos González Vegas), se publicó en 1994 el álbum Morella Muñoz nuestra voz (disco compacto y libro). En 1992 fue galardonada con el Premio Nacional de Música.
Fuente
Figuras de Venezuela. Diccionario Biográfico. Madrid (España), Editorial Globe, C.A., 2009, pp. 488-489.
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