El Americanismo de los Halcones versus el Americanismo de la Paz



Prensa (MPPRE/ 21.11.19).- El pasado 27 de agosto Mike Pompeo, Secretario de Estado (Canciller) de Estados Unidos ofreci un discurso, ante la 101 Convencin Nacional de la Legin Americana. No es casual el foro escogido por Pompeo para explicar y justificar los apetitos totalitarios de dominacin sobre el mundo entero, desde el fundamentalismo estadounidense. La Legin Americana (estadounidense), es la asociacin de veteranos de guerra, que no solamente se preocupa por la seguridad social de los excombatientes, ha tenido gran influencia en la poltica guerrerista de los distintos gobiernos a lo largo de ms de 100 aos. El mensaje del Secretario Pompeo vers sobre el "Americanismo" en la poltica exterior de los EEUU. Pudisemos entender su argumentacin terica y retrica al parafrasear el viejo trabalenguas infantil: "El mundo est desamericanizado, y lo tenemos que reamericanizar; aquel que lo reamericanice, un buen americanizador ser". Aunque parezca juego, no lo es. Se trata ms bien del fundamento de la pretendida dominacin de Washington sobre la humanidad.

Pompeo hizo un recorrido calculado por los principales clichs de una construccin elitista y excepcionalista de Estados Unidos, que se basan en factores religiosos dogmticos, en el auto convencimiento de ser el "pueblo elegido", en una trivial evocacin a los llamados "Padres Fundadores", y aprovech tambin para arremeter sin piedad contra "otros americanismos" posibles. Su visin se fundamenta en el ejercicio de la violencia, en el postulado absoluto: "si no ests conmigo, entonces ests contra m". Pero el propsito del Secretario de Estado en su alocucin va mucho ms all. Parte de la necesidad de llevar e imponer el modelo filosfico, econmico y poltico de su pas al resto del mundo.

La retrica utilizada pareciera una adecuacin post moderna del clebre artculo de John O?Sullivan de 1839, "La Gran Nacin del Futuro", del que se desprende la doctrina del Destino Manifiesto. Aunque, segn Pompeo, ya lleg ese futuro. Estos dogmas parten efectivamente del fin del tiempo, de la llegada de lo inalterable: nada hay por crear, todo est hecho y dicho, el sistema capitalista se impone en una suerte de seleccin natural darwinista, donde est predeterminada la condicin de ricos, pobres, dominadores y dominados en las generaciones presentes y por venir.

Pompeo se pasea por el excepcionalismo de su nacin. Comparte chistes con su esposa sobre el derecho al porte de armas. Se burla del centenar de vctimas que hay anualmente en su pas gracias a la apologa de la violencia y a la inaudita permisividad para la obtencin de armas letales. Finalmente, y a partir de races religiosas, se detiene en una precisin esencial en su argumentacin: "Quieren que evitemos esos principios fundacionales, principios que nos fueron otorgados por Dios y codificados en nuestra Constitucin y enseados adecuadamente en los cursos de educacin cvica de nuestras escuelas. Quieren que rechacemos las ideas centrales para comprender el excepcionalismo de nuestra nacin, y de hecho su grandeza".

El "Americanismo" de Pompeo es una reduccin doctrinaria del afn expansionista de una casta blanca y protestante que pretende ignorar la sntesis de un pueblo diverso en orgenes y expresiones, que va mucho ms all de una camisa de fuerza dogmtica. Se alimenta de la visin originaria de Thomas Jefferson con la mirada y ambicin de extenderse hasta en el Ocano Pacfico y hacia el Sur. Se alimenta tambin del "americanismo" de las masacres de los pueblos originarios, que llevaban en ese territorio mucho ms tiempo que los "recin llegados" colonos blancos y protestantes, a lo que el sistema dominante dio por llamar "reservas indgenas". Y, por supuesto, se alimenta del despojo posterior de las tierras mexicanas. De all la capacidad material, la fiebre del oro, hacia territorios ajenos, que les permiti expandirse, arraigados en su discurso de predeterminacin religiosa. Todo lo fueron obteniendo por medio de la violencia y las armas, a travs de la eliminacin de cualquiera que no se pareciera a ellos y no estuviese de acuerdo con ellos. Una combinacin de genocidio e intento de memoricidio.

Pompeo reduce el "americanismo" al arte de la guerra. El amor a la patria se perfuma slo con plvora quemada. Es ese "americanismo" que lanz las bombas de Hiroshima y Nagasaki, que perpetr los horrores en Irak, Afganistn, Siria, Libia. De hecho, la nica institucin educativa que dej el "americanismo" de Pompeo fue la "Escuela de las Amricas", donde se formaron varias generaciones de especialistas en torturar, desaparecer, violar, vejar, depender y dominar. Pero no debe pasarse por alto que el "americanismo" de la lite ha sufrido profundas derrotas en el campo de batalla: Corea, Vietnam, o Playa Girn, donde las dignas tropas lideradas por el inmortal Fidel Castro les hicieron comprender que no existe fuerza posible que pueda doblegar la voluntad de un pueblo que est resuelto a vivir en libertad, la verdadera libertad, una que Pompeo y sus correligionarios no conocen, ni logran comprender.

Durante su discurso Pompeo desnuda su temor, al aceptar abiertamente que su "americanismo" no est profundamente arraigado y es cuestionado por amplios sectores del pas. Tiene razn de estar preocupado. Al abordar la diplomacia desde los dogmas expuestos, despliega su esencia militarista, asumiendo que para ellos slo hay aliados y enemigos. Los funcionarios diplomticos reciben rdenes como soldados y se constituyen en fuerzas especiales para la ocupacin ideolgica. Reduce el sistema de Naciones Unidas a "burcratas de las organizaciones internacionales". Se refiere con desprecio al ejercicio de la democracia internacional, lo subestima y prcticamente lo desecha.

El "americanismo" de Pompeo choca y se descompone contra otro "americanismo". Uno que comprende la diversidad de un pueblo inmenso, creativo y trabajador. Un "americanismo" que se reconoce en el relato inclusivo de William Faulkner, en las letras precisas de Mark Twain y Edgar Allan Poe. El de los pueblos originarios que fueron expoliados y masacrados. El de los esclavizados extrados de frica; el de los inmigrantes de todo el mundo que adems le han dado la verdadera identidad y grandeza en la diversidad Estados Unidos. El "americanismo" de Martin Luther King, de Malcom X, de Albert Parson, uno de los Mrtires de Chicago, que nunca estuvo en el lugar de los sucesos, pero que se neg a abandonar a sus compaeros de lucha aunque eso le condujera a una muerte injusta. El de todos aquellos que en su legtimo derecho decidieron no ir nunca a una guerra y rechazaron la vocacin intervencionista de la lite que los gobierna.

Existe un "americanismo" que no cae en los chantajes de Pompeo, que el mundo reconoce y con el que puede dialogar y cosechar para la Paz. Es precisamente a la posibilidad que se imponga ese verdadero y diverso americanismo lo que realmente temen los halcones y conservadores. Por eso recurren a la estridencia de la guerra. Por eso renuncian a la posibilidad de la poltica y el dilogo, fundamentos de la diplomacia, y pretenden llevar al mundo a un dualismo de extremos entre los que se subordinan a sus demandas, y aquellos que se resisten legtimamente y por ello sern vctimas de su furia salvaje.

Ante esto, desde el Gobierno Bolivariano de Venezuela nos ceimos a los postulados de respeto al Derecho Internacional y a los principios rectores de la Carta de Naciones Unidas. El presidente Nicols Maduro ha ratificado en cada coyuntura, nacional o internacional, una vocacin ineludible y persistente de paz y dilogo: esa es nuestra premisa. Somos hijos de Bolvar, que slo fue a la guerra para liberar pueblos, sin ms recompensa que la emancipacin de un continente entero. El Libertador no quiso ni supo de botines, mientras que hoy en su nueva Doctrina de Seguridad Nacional la lite de Washington retoma categoras como rivales y reivindica los botines tras sus intervenciones ilegales o guerras injustas. Por ello ante el discurso imperialista de Donald Trump en el 74 periodo de sesiones de la Asamblea General de ONU, nuestra respuesta, nuestro smbolo de lucha y resistencia, fue Bolvar, plasmado en aquella fotografa de una joven venezolana leyendo el libro del Libertador de Amrica en el sitial de nuestra delegacin, mientras el pretendido emperador se dedicaba a atacar nuestra soberana y gentilicio.

El bloqueo y asedio contra Venezuela o contra Cuba, es parte de esas polticas que, junto a la guerra, son esencia del retorcido "americanismo" de los halcones de Washington. Es cierto, nuestra posicin poltica, ideolgica, humana, es totalmente opuesta y excluyente al "americanismo" de Mike Pompeo y del clan neoconservador estadounidense. Pero, al mismo tiempo, "Nuestro Americanismo", el de Nuestra Amrica, el del infinito Bolvar, el que reivindic Hugo Chvez, s se corresponde, se complementa y se abraza con ese otro "americanismo" latente en la sociedad norteamericana: el de la tolerancia, el dilogo, la igualdad, el reconocimiento a la diversidad cultural, el de Paz y el respeto a la autodeterminacin de los pueblos. Confiamos en el tino del pueblo de los Estados Unidos para deslastrarse de la lite fundamentalista que lo esclaviza para desatar todos sus poderes creadores y libertarios, hasta lograr que se imponga ese otro y potencial "americanismo" posible, diverso, necesario e ineludible.

Texto: Canciller Jorge Arreaza M.
Foto: Cancilleria_VE

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