La extraa dictadura venezolana



(AVN/12.8.19).- Ya es costumbre que "Venezuela" se convierta en el pan nuestro de cada da en los distintos procesos de campaa electoral en Nuestra Amrica y ms all. La pregunta de los ms connotados periodistas de los medios tradicionales de comunicacin es sencilla: Para usted Venezuela es una dictadura?

Pero esta historia no es nueva. En el ao 2004 en Venezuela, bajo la atenta mirada del mundo, se desarroll un hecho nico en la historia poltica americana: Hugo Chvez, presidente electo y en ejercicio de su mandato, coloc su propia investidura de Primer Mandatario ante la voluntad del pueblo para saber si era ratificado, o no, en el ejercicio de su mandato.

Esta posibilidad est expresada en la Constitucin del pas que, para mayores seas, fue propuesta por el propio presidente Chvez. Esta eleccin se llev a cabo en el marco de un ataque incesante e incansable por parte de los actores polticos liberales capitalistas y la prensa hegemnica mundial, que vociferaban rabiosos que en nuestro pas haba una cruenta dictadura sin parangn en la regin.

El referndum arroj la victoria incuestionable del Comandante Chvez y de la Revolucin Bolivariana y fue certificado y avalado, entre otros, por la parcializada OEA y el Centro Carter, a quien no le qued ms remedio que referirse sobre el sistema electoral venezolano como uno de los mejores y ms seguros del mundo.

A este proceso asisti, en calidad de observador, el pensador e intelectual Eduardo Galeano, quien escribi las siguientes y preclaras lneas al respecto: "Extrao dictador este Hugo Chvez. Masoquista y suicida: cre una Constitucin que permite que el pueblo lo eche, y se arriesg a que eso ocurriera en un referndum revocatorio que Venezuela ha realizado por primera vez en la historia universal".

No hubo castigo. Y esta result ser la octava eleccin que Chvez ha ganado en cinco aos, con una transparencia que ya hubiera querido Bush para un da de fiesta.

Obediente a su propia Constitucin, Chvez acept el referndum, promovido por la oposicin, y puso su cargo a disposicin de la gente: "Decidan ustedes".

Hasta ahora, los presidentes interrumpan su gestin solamente por defuncin, cuartelazo, pueblada o decisin parlamentaria. El referndum ha inaugurado una forma indita de democracia directa. Un acontecimiento extraordinario: Cuntos presidentes, de cualquier pas del mundo, se animaran a hacerlo? Y, cuntos seguiran siendo presidentes despus de hacerlo?

La interminable letana sobre la cualidad democrtica en nuestro pas no se ha detenido durante dos dcadas de elecciones. Es inexplicable conciliar el "falso positivo" de la dictadura en Venezuela con el hecho real, palpable y verificable de que en el pas se han realizado 25 elecciones en 20 aos de Revolucin Bolivariana, de ellas 6 elecciones presidenciales, 4 parlamentarias, 5 elecciones a gobernadores, 5 elecciones municipales y Consejos Municipales, 2 elecciones constituyentes y 3 referendos nacionales.

Si hubiera una dictadura, cmo puede explicarse entonces la ampliacin de la participacin e inclusin social siendo que se han creado ms de 3 mil comunas, ms de 47 mil 748 consejos comunales, 741 ncleos de formacin comunal, 866 bancos comunales, que han fomentado una participacin activa en comunas y movimientos sociales con 2 millones 700 mil personas en todo el pas.

Cmo explicar entonces que una "dictadura" ha facilitado la democratizacin de la cultura al incorporar ms de 1 milln de nios y jvenes de los sectores ms humildes al Sistema de Coros y Orquestas de Venezuela; cmo se explica que se haya quintuplicado la matrcula escolar y a su vez Venezuela se posicion como el quinto pas del mundo con la mayor tasa de matrcula universitaria.

La sociedad venezolana en la ltima dcada del siglo XX comenz a ver y sentir la privatizacin de todos los servicios y estaba al borde de ver la privatizacin y negacin total de sus derechos sociales: salud, educacin, seguridad social. La Revolucin fren esos procesos y evit que la dictadura del capital privado se apropiara de la vida del pueblo. Hoy esa misma sociedad ha visto democratizarse ampliamente, universalizarse, como jams imagin, esos derechos sociales y ha sido protagonista del surgimiento de otros tantos, producto de su organizacin y protagonismo poltico.

Pero esas no son las cifras que merecen la atencin del sistema hegemnico global, que se maneja bajo parmetros de balanzas de pago crecimiento econmico y explotacin del hombre por el hombre.

No importa cuntas veces el pueblo venezolano se exprese polticamente en las urnas y en las calles en el ejercicio diario de democracia comunal. No vale para los ojos ciegos y odos sordos del capitalismo mundial, la extraordinaria disciplina de una sociedad que no ha pisado el peine de la guerra interna inducida por ms provocaciones disparadas desde todas las latitudes del planeta. Slo existe una voz vlida para aquellos que quieren ver arrodillado al pueblo venezolano, y es la "verdad" que emana de los intereses polticos y econmicos de los Estados Unidos.

Debera resultar sospechoso que con no poca frecuencia, este "democracionmetro" que se pretende aplicar utilizando a Venezuela, se alinea con intereses geopolticos o econmicos del capitalismo mundial, a menudo ambos a la vez. As, una vez habiendo declarado la "incompetencia democrtica" de sus semejantes, enfilan de inmediato su artillera de guerra contra los "presuntos indiciados" sometindolos a cualquier tipo de atropellos que vulneran el Derecho Internacional Pblico con el mayor cinismo del mundo.

Las acciones que desarrolla Estados Unidos a travs de intervenciones militares, sanciones econmicas coercitivas unilaterales y dems artilugios de soberbia imperialista, colocan a este pas al margen de la democracia planetaria.

En 2017, el presidente Maduro dio respuesta democrtica a la agresin ms prolongada de violencia poltica de calle financiada por Washington en Venezuela. La eleccin, contra viento y marea, de la Asamblea Nacional Constituyente le devolvi a la sociedad el clima de paz poltica, que an hoy disfrutamos. Los votos vencieron a las balas y al terror.

Si en algo se ha especializado Estados Unidos a lo largo de la historia es en su capacidad para acabar con la democracia en cualquier lugar donde sus intereses son amenazados. Amrica Latina es el espacio ms intervenido en su particular ejercicio de proyeccin poltica.

Desde principios del siglo XX, cuando se supo con el poder militar suficiente como para hacer valer su peso y aplicar el llamado "Corolario Roosevelt", que no era ms que la posibilidad real de hacer letra viva lo expresado 74 aos atrs por la Doctrina Monroe: "Amrica para los americanos".

Con la poltica del garrote y el uso del dlar como mecanismo de coercin, fueron derrumbando democracias y voluntades en Centroamrica y el Caribe.

Ms adelante, en pleno apogeo de Guerra Fra, necesitaban darle cuerpo terico al ejercicio dictatorial en la regin, as que crearon la tristemente clebre Escuela de las Amricas. All se formaron sistemticamente, usando manuales provenientes de la guerra de Vietnam y el resto de los conflictos en los cuales sola entrometerse sus tropas invasoras, los esbirros y torturadores que llenaron de horror y sangre la regin durante al menos dos dcadas.

Algunas cifras de las dictaduras ms brutales de Amrica del Sur arrojan luces de lo que realmente supone un rgimen dictatorial. De acuerdo con estudios especializados, se estima que en Uruguay hubo aproximadamente unos 18 procesados por la justicia militar y 31 presos polticos por cada 10 mil habitantes, es decir, para un pas con una poblacin cercana a 3 millones de habitantes, hubo 8 mil 370 presos polticos.

En Argentina, segn algunos informes, se estima en 35 mil los desaparecidos de la dictadura militar.

Por su parte, la cruenta dictadura de Pinochet en Chile habra supuesto cerca de 40 mil vctimas, de ellas 3 mil 65 fueron muertas o desaparecidas corroborndose una poltica sistemtica de exterminio contra opositores polticos de izquierda.

La dictadura de Stroessner en Paraguay, supuso 18 mil 772 personas torturadas y 107 mil 987 vctimas indirectas.

Cuando hablamos de promocin de dictaduras nadie le gana a Estados Unidos y su maquinaria.

Sorprende que nuestro pas est siempre en la agenda poltica de algunos gobiernos vecinos que se han dedicado a vulnerar deliberadamente, amparados y aupados por la soberbia de Estados Unidos, los asuntos que slo tienen que ver con la soberana venezolana. Nuestra doctrina siempre ha sido la hermandad Nuestroamericana.

Desde los fundamentos profundos del Libertador Simn Bolvar, que visualiz en la Carta de Jamaica la necesidad de la unin de nuestros pueblos como requisito indispensable para la verdadera libertad del hemisferio. Para nosotros, el pensamiento bolivariano est plasmado en la esencia del ejercicio democrtico y se traduce en el texto constitucional.

Fuimos y seremos un pas amigo de los pueblos necesitados. Siempre recibimos con las puertas abiertas a los desplazados de numerosos conflictos del mundo entero, de los perseguidos polticos de las dictaduras promovidas por los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. En nuestro pas hacen vida numerosas colonias que jams se han visto afectadas por campaas de odio xenfobo como hoy promueven gobiernos de otras latitudes tan cercanas que avergenzan nuestra historia comn. Todo lo contrario, nuestro espritu se basa en las ms profundas races de solidaridad y buena vecindad.

Nuestro sistema democrtico tal vez no se parezca al de Estados Unidos, pero podemos asegurar sin temor a equivocarnos que es nuestro y que es ms democrtico que aquel.

Los intereses imperialistas de Estados Unidos pretenden quebrar al pueblo venezolano y su decisin soberana de definir su destino econmico, poltico y social. Por medio de la opinin publicada tratan de arropar la verdad con el nico propsito de saquear una vez ms nuestras riquezas, aquellas que con tanto esfuerzo la Revolucin Bolivariana ha devuelto al pueblo a travs de un sistema de "justa distribucin de la riqueza", como bien lo dice la Constitucin de 1999.

No faltan tampoco las voces cmplices de la oligarqua nacional que se hacen eco irreflexivo para entregar en bandeja de plata los recursos del pueblo al imperialismo norteamericano. Pero la accin decidida y constante del pueblo, la voluntad inquebrantable del presidente Nicols Maduro, nos llevarn una vez ms a incuestionables victorias.

Por ms que nos azoten con sanciones y bloqueos, por ms que allen con el propsito de acallar la verdad de nuestro ejercicio poltico democrtico e incluyente, seguiremos adelante con la firmeza de siempre para preservar nuestra independencia, nuestra soberana y coadyuvar con los pueblos y las naciones libres del mundo a la restitucin de un sistema democrtico mundial que derrote de una vez y para siempre la soberbia y el cinismo de los Estados Unidos en su afn de apoderarse del mundo.

Una humilde sugerencia para quienes se ven sometidos a la inquisicin meditica utilizando a Venezuela como tema distractor: no cedan al chantaje, canse al respeto al Derecho Internacional, traten de informarse mejor sobre la realidad de nuestra democracia de nuevo tipo y no caigan en la trampa de la dictadura comunicacional, que a su vez responde y sustenta en la feroz dictadura mundial del capital.

En la Repblica Bolivariana de Venezuela creemos en el dilogo poltico como esencia de la democracia participativa y protagnica que nos hemos dado.

No crean en cuentos de camino, ni se dejen desviar del centro de sus propuestas electorales. El dilema sobre el sistema poltico venezolano termina siendo una trampa caza bobos, muy bien elaborada en los laboratorios de la CIA.

En democracia, con nuestro pueblo organizado en Venezuela, derrotaremos toda agresin, toda injerencia y toda intervencin.

Por: Jorge Arreaza, Canciller de la Repblica Bolivariana de Venezuela.

Foto/Texto: AVN


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